El planeta se detiene pero jamás el circo, los Gasca transmiten su show en vivo para espectadores de todo el mundo.  

El Circo Hermanos Gasca es patrimonio no declarado del entretenimiento y la cultura colombiana, es probablemente el único circo con cubrimiento mediático en el país y es el ejemplo perfecto de que el arte puede ser comercial y sí, en redes sociales suman más de 500 mil seguidores, pero hay mucho de esta familia por conocer. 

Estos hermanos han compartido toda su vida con el público desde que aprendieron a caminar, pero su tradición familiar tiene más de 100 años de trayectoria, este seguimiento a su historia y adaptación a la cuarentena es un reconocimiento a su aporte a las artes circenses en Colombia y en el mundo.

 

En una entrevista que realizó Marlon Becerra en su canal de Youtube en 2016, Raúl Gasca revivió algunos momentos históricos de su familia, habló de su padre Martín quien trajo el Circo Hermanos Gasca a Colombia en 1984 y con la ayuda de su familia para 1988 ya había levantado una carpa en Barranquilla y otra en Cúcuta. Fue a partir de ese momento que las maravillas del circo mexicano se hicieron famosas en todo el país y se transformó en un sueño para las familias colombianas poder presenciar tan elogiado espectáculo con la compañía de un cono de crispetas o una manzana con caramelo. 

 

Puede que el origen de este circo sea mexicano, pero no hay colombiano que no distinga a Raúl, Martín o a Juan Cebolla y todos como mínimo han entonado con vigor la particular cuña radial que los hizo famosos: 

"Después no digas que no te avisamos".

Este circo insignia del entretenimiento y la cultura colombiana, igual que todos los espectáculos del mundo circense y del arte en general, tuvo que detener su actividad con la rápida expansión del Covid-19 en el mundo. El 15 de marzo, a través de un comunicado de prensa, los Gasca anunciaron que todos sus espectáculos estaban cancelados hasta nuevo aviso. Los primeros días de cuarentena ni las autoridades sabían qué esperar, pero hoy es seguro que los espectáculos con asistencia masiva no volverán pronto. 

"En toda la historia de nuestro circo nunca habíamos tenido que bajar el telón"

fueron las primeras palabras que escucharon los más de 12 millones de personas que han reproducido la primera transmisión en vivo del Circo Hermanos Gasca el domingo 13 de abril, un mes después de haber cerrado sus taquillas.

La transmisión comenzó a las 5pm. Medios de todo el país habían ayudado a difundir el gran regreso de los Gasca, las expectativas estaban tan altas como la bola disco que corona el tope de la carpa y refleja en sus espejos las luces en todas direcciones y rincones del escenario. Como espectador es extraño ver un show de circo a través de una pantalla, así como para un artista debe serlo trabajar para una cámara, pero la magia del circo es real y casi al instante 272 mil personas estaban conectadas simultáneamente escuchando las canciones que relatan la vida de la familia Gasca mientras el presentador y líder de esta familia se preparaba para hacer su entrada.

Con su característico tono de voz, el mayor de los Hermanos Gasca da la bienvenida a los cientos de miles de espectadores que le devuelven el saludo con emoción desde el sofá de sus casas. Luce algo nervioso, pero su aspecto es el mismo de siempre, un maquillaje sencillo que resalta sus pómulos y barbilla, una pequeña nariz roja y brillante, una gorra que acomodó intencionalmente hacia atrás y su icónico blazer de lentejuelas brillantes que se mezcla con la escenografía. Es el mismo Raúl de toda la vida, a excepción del nuevo accesorio que sostiene con cierta incomodidad en su mano izquierda, un celular que le permite ver la transmisión e interactuar con las personas en vivo.

Raúl nació en México en 1980, pero desde que cumplió 8 años su familia se radicó en Colombia luego de que su madre y su hermana menor perdieran la vida en un accidente aéreo en Cúcuta en 1988. Él estuvo a punto de abordar el vuelo, pero fue el amor por el circo el que lo hizo quedarse en la carpa y le salvó la vida. Así lo confesó Raúl a Marlon Becerra en una entrevista que mostró al artista detrás del telón. Después de ese día, su padre Martín vendió uno de los dos circos que tenía, decidió que dejarían de viajar constantemente por el mundo y que Colombia, como se llamaba su hija, sería su parada por mucho tiempo.

Raúl Gasca 

Luego de varios intentos, tener un contacto con el trío de artistas fue imposible, pero gracias a su cercana relación con los medios y su exposición social, logramos unir las piezas de su extenso recorrido profesional. 

Según la página web del Circo Hermanos Gasca, la cadena de circos más grande de América nació en México en 1938 cuando los pioneros de la familia, María Luisa Gasca y Jesús Fuentes, fundaron el Circo Unión en Los Reyes Acozac en el Estado de México. La joven pareja concibió 13 hijos y como fue el sueño de Jesús, con el tiempo cada uno de ellos partió y fundó su propio circo, fue así como el legado se propagó por todo Centro y Sudamérica hasta llegar a Colombia, donde se convirtió en una franquicia de aprecio nacional.

En esta misma emotiva entrevista en 2016, Raúl recordó su infancia cuando empezó desde pequeño a trabajar en sus destrezas y rápidamente se unió al elenco de artistas que participaban en los diferentes números. A los 6 años llamó la atención del público y la prensa porque a su corta edad participaba en el Globo de la Muerte, un famoso espectáculo protagonizado por motociclistas que giran a toda velocidad dentro de una esfera metálica mientras realizan figuras y diferentes trucos. A partir de ese momento demostró sus habilidades en el manejo de técnicas como los malabares y la acrobacia, pero a los 14 años descubrió su gran pasión: trabajar con los animales.

Por muchos años Raúl fue conocido por su capacidad de hablar con los animales, bajo la gran carpa del Circo Hermanos Gasca, convivió con tigres, caballos, chimpancés, canguros, jirafas y elefantes que formaron parte de su familia, pero en el 2013, luego de años de gestión por parte de colectivos animalistas y algunos partidos políticos, fueron prohibidos en Colombia todos los espectáculos con la participación de animales silvestres con la ley 1638 y el Senado aprobó un plazo máximo de dos años para la reubicación de estas especies.

Uno a uno los animales del circo fueron donados a diferentes zoológicos nacionales como la Hacienda Nápoles donde son protagonistas de la exhibición. Para Raúl este fue uno de los golpes más duros en su carrera, así lo ha manifestado en entrevistas con diferentes medios donde siempre defiende la labor de su circo por ofrecer la mejor calidad de vida a sus animales. En el 2019 le confesó al Canal 1 que “estaba harto de las calumnias” y que a pesar de que los números con animales eran cortos y fáciles de reemplazar, nunca sería lo mismo para las familias, en especial para los niños, sin embargo, logró reinventarse. Hoy, su espectáculo sigue siendo respetado, ovacionado y muchos de sus críticos, ahora son sus aliados.

“estaba harto de las calumnias”

Su show sigue siendo de primera calidad, han pasado dos actos y más de 500 mil personas están conectadas para verlo en primera fila, el equivalente a la cantidad de personas que transporta el crucero más grande del mundo en 74 viajes. La virtualidad no estaba en los planes de los Gasca, pero de otra manera ese volumen de personas no podría apreciar al mismo tiempo a Tarzán, un hombre que vuela en la altura sujetándose de dos trozos de tela gigantes que se contraen, extienden, fluyen al ritmo de su cuerpo y le permiten desafiar las leyes de la lógica humana.

Cuando finaliza su acto y baja de las alturas, Tarzán es ahora Angelo, un artista colombiano con más de 10 años de experiencia en el gremio, que se acerca exhausto ante el micrófono que Raúl extiende hacia él. Cuando gira y se suspende en el aire lo hace con tanta facilidad que es necesario verlo con fatiga y sin poder hablar para reconsiderar el nivel de técnica y entrenamiento que requiere un número con tal despliegue.

Conocer a los artistas detrás del acto y fuera de su personaje es un privilegio que pocas veces tiene el público. Poder hacerlo en estas condiciones es invaluable y sin duda es un valor agregado que enriquece los espectáculos, no solo porque despierta la conexión con el espectador, sino porque también afirma que aunque estos artistas tienen capacidades fenomenales, son mortales con familias, sueños, necesidades, un alto nivel de preparación y son quienes demuestran que el circo es una profesión que merece respeto.

Luego de un rápido cambio en el color de su blazer y gorra, Raúl se despide de Angelo y solicita un aplauso señalando a la cámara para recibir un increíble show de comedia musical protagonizado por “las estrellas del circo”.

Juan Cebolla y Martin Gasca hacen su aparición desde atrás del telón tocando la trompeta con una mano, como si esta fuera una extremidad más de sus cuerpos. Ambos tienen chalecos rojos de lentejuelas con sus iniciales y unos pantalones negros ceñidos al cuerpo que revelan sus tonificadas figuras. 

Durante el acto incorporan instrumentos artesanales creados únicamente para este número, un botellófono y un organchine, en los que interpretan y exaltan sus raíces mexicanas con clásicos como Amor Eterno y Cielito Lindo mientras Juan Cebolla luce un blazer con brillantina inspirado en un traje de mariachi.

Esta mítica dupla estaba destinada a encontrarse para revolucionar la industria circense. Juan Cebolla, como le puso su padre en honor al nombre artístico de su abuelo Jesús, nació el 30 de abril de 1997 y Martín, impaciente por llegar a su encuentro, nació el 15 de agosto. No son hermanos pero es como si lo fueran, aunque Juan Cebolla es tío de Martín, se criaron juntos y de la mano han tenido un amplio recorrido en las artes circenses hasta formar un equipo de trabajo compacto que desde hace años se proyecta como el futuro de la dinastía Gasca.  

Martin y Juan

No son hermanos, pero como si lo fueran

Raúl, Juan cebolla y Martín tienen una gran característica en común: como todos los niños del circo, tienen habilidades para todo. Desde antes de nacer su mundo era la gran carpa y toda su vida la han dedicado al dominio de las técnicas y al desarrollo creativo para el montaje de sus espectáculos, desde la cama elástica, las acrobacias, la presentación, la comedia, el uso de instrumentos, los shows con animales hasta el número que le ha traído más alegría y prestigio a esta inmensa familia desplegada por todo América: el trapecio.

En el circo tradicional, la familia es lo más importante y este acto es una herencia que padres han enseñado a sus hijos desde hace cuatro generaciones y se ha convertido en una reliquia ancestral. Las personas ajenas a este asombroso mundo se preparan para llevar a sus hijos a la primaria cuando cumplen ocho años, pero a esa edad, como lo revivió Juan Cebolla en la serie de videos que suben a la su cuenta de youtube, los Gasca se enfrentaban por primera vez a los nervios de subir a la plataforma ubicada a más de 10 metros de altura.

En este acto Juan cebolla interpreta a un necio personaje que desea unirse a los trapecistas a pesar de no tener la capacidad para ejecutar ningún truco, sin embargo, en un giro heroico de la trama, se despoja de su ropa y aparece el personaje favorito de los niños: Super Juan Cebolla, o como suele presentarlo su hermano Raúl en el show: uno de los dos únicos artistas en el mundo que pueden ejecutar el cuádruple salto mortal, una técnica de máxima complejidad que logró realizar por primera vez el 19 de febrero del 2018 y que desde ese momento ha logrado completar exitosamente 431 veces.

Como resultado de la admiración que han despertado los Gasca en el país, decidieron crear una serie de videos donde comparten sus experiencias con los espectadores deslumbrados por su estilo de vida. En uno de estos episodios, Martín y Juan Cebolla  hablaron de las épocas cuando sus abuelos, tíos y padres experimentaron el vértigo de sujetarse a la barra y balancearse pendularmente hasta ganar la velocidad necesaria para soltar las cuerdas, ejecutar una voltereta perfecta y reincorporarse milésimas de segundos antes de agarrar las manos del catcher. Ambos reconocen con orgullo que su inspiración nació con las hazañas de sus madres, dos acróbatas que dejaron su esencia indeleble en la historia del circo.

Se acerca la despedida, los trapecistas descienden a la red y Raúl se apodera del micrófono con el que siempre despierta carcajadas en los niños, pero esta vez lo hace para enviar un mensaje a la audiencia “si ven un circo y tienen la posibilidad, ayúdenlo”. Su garganta se hace un nudo mientras explica la situación vulnerable en la que se encuentran los circos del mundo desde que cerraron sus taquillas. Lo último que el público espera es ver a un animador llorar, así que cede el micrófono a Juan Cebolla mientras lucha para no derramar una lágrima, la escena es fuerte, pero contundente, el circo nos necesita.

Grace, la madre de Martín y hermana de Raúl, ostenta un Récord Guiness por ser la única mujer capaz de realizar un salto mortal de 360 grados mientras se desplazaba de un caballo en movimiento a otro y Verónica, la mamá de Juan Cebolla, fue la primera mujer en el mundo en ejecutar un salto triple mortal en el trapecio. La sangre de los acróbatas corre por el cuerpo de sus hijos que crecieron viendo sus videos y soñaron algún día con ser tan grandes como sus progenitoras.

La sangre de acróbata corre por sus venas. 

Redacción, ilustración y montaje: 

Daniel Alejandro Sánchez Álvarez