Fenómenos Nómadas

El artículo 2do de la Ley 1493 del 2011 dice:

 

El objetivo de esta ley es reconocer, formalizar, fomentar y regular la industria del espectáculo público de las artes escénicas; así como democratizar la producción e innovación local, diversificar la oferta de bienes y servicios, ampliar su acceso a una mayor población, aumentar la competitividad y la generación de flujos económicos, la creación de estímulos tributarios y formas alternativas de financiación; así como garantizar las diversas manifestaciones de las artes escénicas que por sí mismas no son sostenibles pero que son fundamentales para la construcción de la base social y los procesos de identidad cultural del país.

Según la Caracterización de la población circense en Colombia hecha por el Ministerio de Cultura en 2011, en el 81,25% del país hay labor circense, cientos de familias viajan por todo el país y fuera de él, compartiendo el talento que les ha sido heredado generación tras generación, como es el caso de Luis Ignacio Silva, el tan reconocido payaso Tribilín y Maribel Campos, que han dedicado casi por completo su vida al arte circense, sembrando su pasión también en sus hijos. 

El circo ha estado presente en la vida de casi todos los colombianos y son muchos los que deciden dedicarse a él, en la Segunda Caracterización del Circo en Colombia hecha también por el Ministerio de Cultura en 2013 en la que se entrevistó a 127 artistas, 94 del sector de tradición, 15 de circo contemporáneo, 4 de actos circenses de semáforo, 12 estudiantes del SENA y 2 agentes educativos, se llegó a las siguientes conclusiones:

Los entrevistados manifestaron su interés en participar en convocatorias estatales pero según ellos son difíciles de gestionar, es importante que tengan una formación técnica o profesional y es necesaria una política pública educativa que les permita educarse en su respectivo ámbito laboral; 43,62% de los entrevistados de circo de carpas, “están interesados en la cualificación de competencias laborales específicas del circo”

Así mismo, las personas de este mismo sector dicen que el principal obstáculo para el desarrollo del circo es la carencia de espacios habilitados para desempeñar sus labores en casi todos los municipios del país. “En especial quienes ejercen el rol de dueños, 54 señalan que son escasos los espacios idóneos para el óptimo desarrollo de su actividad, en lo que se refiere a la instalación de carpas itinerantes, casa carpa, casas rodantes, etc”.

En la Caracterización los artistas dicen que los dirigentes que otorgan los permisos correspondientes al circo “violan constantemente la Ley 1493 de 2011, lo que los sujeta a la voluntad de los funcionarios públicos, los expone a una incertidumbre constante sobre el tema fiscal y genera un descontento generalizado en el sector”.

Esas son las garantías que tiene un trabajador del circo tradicional en Colombia, esos que van con una carpa de un lado a otro, pero, ¿qué tan estables son económicamente? La Caracterización arrojó que tan solo el 11% de los empleados tiene un contrato y en una de las estrategias propuestas para el eje problemático en este documento, se afirma que el Ministerio de Cultura Nacional debe consolidarse como una institución cercana a la población circense, que brinde confianza y ejecute de manera adecuada los recursos destinados a la cultura, para que estos lleguen a la población circense y permitan mejorar su calidad de vida. Esta sugerencia fue hecha al Ministerio en la segunda y última Caracterización del Circo en Colombia hecha hace más de 7 años, ¿cuáles son las condiciones laborales de los circenses hoy en día? Esta página web lo revelará.

“Hay mucha gente en el circo, empleadores, artistas, técnicos de luces, técnicos de armar el circo, vendedores, taquilleros, cada quien tiene su sueldo y el que quiera tener su pensión tiene que sacar de ahí. Así es la vida de circo”, afirma Maribel Campos, con más de 30 años de experiencia circense, 40,32% de los encuestados del circo tradicional están inscritos al Sisbén, 26,60% de ellos a una EPS y 21,28% no cuenta con ningún tipo de filiación.

Como afirma Díaz en su tesis, PAUTAS ESTÉTICAS DE LAS ARTES CIRCENSES CONTEMPORÁNEAS (2017), en la actualidad el circo se enfrenta a una realidad que abre paso a la convivencia de diversas manifestaciones artísticas, lo cual ha permitido una interacción de las artes circenses con otras artes escénicas, visuales, plásticas y digitales, lo que lo ha llevado a plantear una nueva propuesta estética que adquiere una naturaleza multidisciplinar.

Escenarios 

         modernos


Revolledo (2004) en “La fabulosa historia del circo en México”, propone que el circo contemporáneo nace con la creación de las primeras escuelas de artes circenses en Moscú, donde el circo tenía el mismo reconocimiento social y estatal que la ópera, el ballet y el teatro. Como relata el autor en sus hallazgos, tener al circo dentro de la academia, permitió la formación de personas sin tradición familiar y detonó el  encuentro inevitable entre el circo y otras disciplinas.

Como resultado de sus antecedentes milenarios, el circo se ha convertido en un arte versátil con la capacidad de adaptarse a las características histórico-sociales de su entorno, haciendo posible la convergencia del circo con diferentes manifestaciones artísticas.

Carpas

Un país donde los artistas

luchan por prevalecer.

El circo contemporáneo llegó a Colombia como lo hizo a todos los rincones del mundo: viajando entre mochilas, carpas y sueños. Viviana, artista con más de 17 años de recorrido y miembro de la Corporación Cultural Circo de la Rúa, recuerda que en Medellín el movimiento circense se hallaba estancado hasta que los primeros viajeros argentinos y europeos llegaron a las calles de la ciudad a deslumbrar a sus transeúntes en los primeros años de la década del 2000, pero, como es tradición, los viajeros se quedaron para transmitir su conocimiento a los jóvenes locales.

Aprender las técnicas se convierte en un desafío personal para el artista contemporáneo, pero, su proceso autodidacta se encuentra frustrado por otros factores como la inexistencia de espacios de formación en los componentes técnicos y administrativos del espectáculo, que son completamente diferentes a los requerimientos de una obra de danza o teatro y finalmente los artistas terminan cumpliendo funciones de publicistas, productores  y directores de arte sin formación previa.

Las complicaciones para profesionalizar el sector se ven reflejadas en la dificultad para generar recursos, algunos de los clientes potenciales ven el circo como un hobbie, no como profesión y sus ofertas no reconocen el trabajo físico, administrativo y creativo detrás del montaje de un acto, así que para los artistas independientes y las agrupaciones circenses del país, las convocatorias del Ministerio de Cultura, son un ingreso necesario para subsistir.

Desde su experiencia, Viviana resalta casos específicos como la falta de personas en el país que se especialicen en iluminación para circo, un problema significativo porque “en circo tienes que lanzar un objeto y recibirlo en la mano pero si la luz no está adecuada en el espectro, pierdes ese objeto, puede ser una persona que lanzas y se pierde por la luz”, sucede exactamente igual con los vestuaristas “es muy difícil hacer un espectáculo donde tienes que rozar el cuerpo con una persona por seguridad para poder agarrarte y hay telas que no permiten una buena fricción o que te lastiman porque tienen un botón donde no debe ir”.

Pero inclusive recurriendo al Estado, los artistas deben preocuparse por factores externos a su talento y creatividad. Al tejer las voces que narran este reportaje, surgieron historias de artistas de todo el país que han sido víctimas de la falta de organización y transparencia dentro del sector público de las artes, estos artistas decidieron contar sus experiencias, pero el miedo a perder las pocas oportunidades laborales disponibles, los obliga a hacerlo desde el anonimato. 

 

Uno de estos artistas anónimos ha sido un crítico directo del manejo institucional del sector y denuncia que varios proyectos de su invención han sido “arrebatados”, porque una vez que son sostenibles y ganan protagonismo y relevancia, la Secretaría de Cultura, cede los proyectos a otras organizaciones con las que negocian diferentes intereses personales.

Un caso que despierta particularmente su indignación, fue un festival de circo callejero, una iniciativa suya en unión temporal con la Secretaría de Cultura. Aún recuerda el esfuerzo monumental que llevó a cabo al realizar las dos primeras versiones, donde gran parte de la inversión fueron recursos propios, por eso nunca olvidará cuando lo hicieron a un lado para la tercera edición del festival, un proyecto que él inventó y que “en estos momentos sigue trabajando sin que le hayan cambiado una sola letra”.

"se apropian de recursos públicos"

Cuando en alguien se despierta el interés por el circo, no solo se adentra en el mundo de fantasía que genera intriga en las personas, también se asume el reto de practicar un arte con grandes dificultades, del que se desconoce prácticamente todo, en un país donde los artistas luchan por prevalecer.

Un obstáculo enorme para el futuro profesional de las personas que se dedican al circo es la carencia de espacios de formación integral de artistas. La mayoría deben recurrir a una formación empírica, que finalmente los pone en desventaja al momento de buscar oportunidades laborales, porque los obliga a aceptar trabajos con pagos desiguales.

No es una percepción aislada, son muchas las críticas que existen sobre el sector público. Los artistas consultados manifestaron en consenso que aunque se abstienen a opinar sobre la transparencia de estos procesos, creen que Colombia necesita trabajar para sentar bases fuertes y combatir la falta de información sobre el arte circense que se manifiesta en los jurados de las convocatorias del Ministerio de Cultura, uno de ellos afirmó que “los jurados que califican son absolutamente N.N, son de teatro y no de circo, ellos no saben qué es el circo o qué es bueno en el circo, es importante tener estándares que permitan una mejor evaluación de los proyectos”.